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Propuesta regionalista busca el progreso tras el terremoto en Chile

fenix_ave.jpg El Plan Fénix es un documento de trabajo que postula hacerse cargo del hecho que una parte importante de las comunidades y territorios de las regiones de O´Higgins, Maule, Bío Bío, La Araucanía, que fueron arrasadas por el terremoto y maremoto, son además las que exhiben los mayores niveles de vulnerabilidad social y económica. Este complejo escenario abre la inédita oportunidad de impulsar un Plan especial, de carácter piloto y gestión descentralizada, que adicionalmente al programa de reconstrucción, permita superar las condiciones de vulnerabilidad de estos territorios e impulsarlos a niveles más significativos de desarrollo definitivo, transformándolas así de las regiones más vulnerables y devastadas, en las más potenciables y desarrolladas.

El título completo del documento es revelador: "Plan Fénix: Capital Humano, Social e Institucional para la recuperación y el despegue al desarrollo de la Macrorregión Sur (O´Higgins, Maule, Bío Bío, La Araucanía) De las más vulnerables y devastadas, a las más potenciables y desarrolladas". Dicho plan es gestionado y desarrollado por la Universidad de La Frontera y el Instituto de Desarrollo Local y Regional, IDER desde marzo de 2010, y se le denomina Fenix en referencia al ave mitológica que renace de sus cenizas, tal cual se busca para las familias que viven en las regiones afectadas por la furia telúrica del 27 de febrero de éste año. El director del equipo elaborador de dicho plan es Heinrich von Baer, secundado por Jorge Petit-Breuilh, ingeniero civil industrial; Christoph Albers, doctor en geografía; Mauricio García, doctor en sociología; Daniel Vera, psicólogo; Néstor Contreras, trabajador social; Osvaldo Curaqueo, sociólogo y Fabiola Ramos, periodista.

El Plan Fenix también detalla los impactos y riesgos del terremoto. Además de su alta vulnerabilidad social, y no obstante su promisorio potencial de convergencia productiva, las regiones de O´Higgins, Maule, Bío Bío y La Araucanía, ahora son las más gravemente golpeadas por el terremoto del 27 de Febrero 2010, hecho que genera graves secuelas en diversos planos particularmente sensibles, como por ejemplo agudiza aún más su fragilidad social, especialmente a nivel de personas, grupos familiares; organizaciones sociales; micro, pequeñas y medianas empresas; También debilita adicionalmente su capacidad autónoma y tejido de desarrollo productivo y de innovación. Provoca la emigración de Capital Humano calificado y la reticencia para radicarse en los territorios devastados. Además, genera desesperanza y desconfianza, tanto entre los integrantes de las comunidades como hacia las autoridades locales y nacionales; Desincentiva la inversión externa: nacional e internacional. En consecuencia, es una dinámica que conlleva el riesgo de desencadenar un colapso social y productivo, y la consiguiente conflictividad e ingobernabilidad. Dicho riesgo es particularmente amenazante para aquellos territorios y comunidades en los que coinciden los mayores niveles de actual vulnerabilidad social con los efectos más devastadores y paralizantes del recién terremoto y maremoto. Todo ello obliga a diseñar y poner en práctica desde ya una estrategia sistémica e integral, capaz de contrarrestar dichos impactos, con medidas adicionales a las de la reconstrucción de la infraestructura vial, de educación, salud, vivienda y productiva destruida por el sismo.

En las regiones de O´Higgins, Maule, Bío Bío y La Araucanía, la situación antes del terremoto presentaba diversas características relativamente comunes y convergentes, como una alta vulnerabilidad social, caracterizada por más pobreza e indigencia; Mayor desigualdad de ingreso; Menor desarrollo humano (IDH); Más desempleo y conflictividad interétnica en las regiones de Bío Bío y Araucanía. Según el referido plan, también se notaba una carencia de capital humano calificado y una baja competitividad, caracterizada por una masa crítica insuficiente y una escasa oferta de programas de formación de calidad y pertinente.  Junto con destacar la baja competitividad territorial, se detallan las siguientes vocaciones productivas convergentes: Concentración de explotación forestal para producción de celulosa, con fuerte inversión privada; Favorables condiciones de producción agrícola y frutícola, con importante desarrollo agroindustrial; pero baja especialización de mano de obra y formación del capital humano; Alta vocación turística, asociada principalmente al patrimonio cultural, borde costero y zonas lacustres. Dichas vocaciones productivas convergentes además conforman un sistema productivo complementario: Talcahuano es el principal puerto de salida comercial para las producciones de La Araucanía, BíoBío y Maule, mientras que O’Higgins demanda mano de obra principalmente de La Araucanía y BíoBío, para la cosecha frutícola y producción agroalimentaria.

El Plan Fénix presenta como objetivo general, teniendo presente que se trata de un documento de trabajo de carácter preliminar, la búsqueda de sensibilizar y  comprometer a las autoridades locales, regionales y nacionales respecto de la importancia de incorporar al programa del nuevo gobierno y a los planes de reconstrucción de la zona centro sur del país, afectada por el reciente sismo, aquellas dimensiones estratégicas determinantes para lograr un despegue a niveles significativos de desarrollo, tales como capital humano calificado, capital social, conocimiento e innovación, emprendimiento, institucionalidad, participación ciudadana y control social.

Entre los ejes y medidas estratégicas de acción se destaca la creación de incentivos para atraer, retener y formar capital humano calificado para participar en los nuevos desafíos de desarrollo de las comunas y regiones seleccionadas. Dicha creación se desglosa en incentivos a instrumentos existentes: fondos de becas y crédito universitario; Becas Chile; subsidios de vivienda y salud; asignaciones de zona; remuneraciones del sector público. Ampliación significativa del Programa Servicio País, hasta alcanzar una presencia satisfactoria y estable en todas las comunas y regiones priorizadas; Sistemas análogos del programa de médicos generales de zona para otras profesiones, asignando sus miembros diferenciadamente según condiciones y requerimientos locales específicos; Fondo Especial para el retorno e inserción laboral de calificados chilenos residentes en el extranjero, así como de especialistas extranjeros dispuestos a radicarse en regiones de Chile; Red internacional de profesionales chilenos residentes en el exterior, de modo de incentivar y facilitar su vinculación y contribución al desarrollo  de las regiones y territorios priorizados; Traspaso gradual de funcionarios públicos calificados de la capital a comunas y regiones priorizadas.  

En lo que se refiere a Capacidad de Emprendimiento local y regional, en el Plan Fenix se expone que el enfoque del desarrollo endógeno y de fortalecimiento del emprendimiento local y regional, considera el reconocimiento de las capacidades y potencialidades de desarrollo intrínsecas a los territorios. Es así como variables culturales locales, relaciones de confianza, de poder, condiciones medio ambientales, capital humano, entre otras se conjugan para generar las condiciones necesarias para impulsar un territorio hacia el desarrollo, con una adecuada articulación público-privada-académica. 

Dentro de la Participación y Control Ciudadano, el Plan Fénix detalla que se debe establecer un sistema de diálogo y decisiones convergentes entre las autoridades políticas y administrativas, las instituciones de la sociedad civil y la ciudadanía de las zonas priorizadas, dirigido a facilitar el conocimiento y debate, así como las posibles reorientaciones de las medidas estratégicas a ser implementadas en el Plan. También se busca motivar y empoderar a las instituciones locales y a la ciudadanía para asumir roles protagónicos y corresponsables del éxito de la implementación del Plan. Además, se propone la creación de una red de observatorios ciudadanos para la evaluación del avance de los planes de recuperación y desarrollo de las comunidades y territorios priorizados; concebidos como organismos de carácter técnico, autónomo y participativo, de interés y financiamiento público-privado, facilitador del acceso e interpretación de información relevante y su utilización como bien público.

En las comunas y regiones afectadas por el sismo del 27 de febrero de 2010, se detalla una serie de instituciones participantes a ser convocados para el plan Fénix, como es el caso de colegios profesionales, sindicatos, ONG´s, municipios y asociaciones municipales; gobiernos regionales, consejos regionales,  servicios públicos regionales; senadores y diputados, Empresas y organizaciones gremiales de empresas; Universidades y centros de estudio regionales y medios de comunicación. También se incluyen a la Presidencia de la República, a los ministerios, a la Subsecretaria de Desarrollo Regional, como Coordinación del Plan; A la Corfo y, en un plano de cooperación internacional, a agencias y fundaciones privadas, además de universidades, centros y expertos especializados.

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