Actividad realizada durante Año Nuevo habría contado con autorización administrativa y fue difundida en redes sociales mediante celulares prohibidos de los internos.
RANCAGUA, REGIÓN DE O’HIGGINS – Un registro difundido recientemente en redes sociales volvió a instalar la controversia sobre el control y los beneficios al interior del sistema penitenciario en el país, luego de que se conociera la realización de un asado por parte de internos en la cárcel de alta seguridad de Rancagua, actividad que habría tenido lugar durante las celebraciones de Año Nuevo.
Según los antecedentes recabados, el recinto penitenciario se habría autorizado el ingreso de alimentos para la actividad, entre ellos 35 kilos de carne, 190 choricillos y cerca de 100 marraquetas, lo que permitió la realización de una jornada que fue descrita en los registros como una celebración masiva al interior del penal.
Las imágenes y videos, grabados por los propios internos con teléfonos celulares cuyo uso está prohibido, muestran a un grupo numeroso de reclusos participando del asado y difundiendo posteriormente el material en plataformas digitales, lo que generó reacciones de molestia y cuestionamientos por parte de la opinión pública.
Desde Gendarmería, se indicó que la actividad correspondería a un beneficio otorgado como reconocimiento a la buena conducta de los internos, precisando que este tipo de medidas se enmarcan dentro de los incentivos contemplados por la normativa penitenciaria vigente.
No obstante, el hecho volvió a encender el debate sobre los criterios de fiscalización interna, el control de elementos prohibidos y la pertinencia de este tipo de beneficios en recintos de alta seguridad, especialmente en un contexto de preocupación ciudadana por la seguridad pública y el funcionamiento del sistema carcelario.

