Rogativa ancestral marcó un hito intercultural al unir la espiritualidad mapuche con el futuro funcionamiento del recinto de salud pública en la provincia costera
LICANTÉN, REGIÓN DEL MAULE – Comunidades de Pueblos Indígenas de la provincia costera participaron en una ceremonia sagrada de Guillipün destinada a resguardar, bendecir y armonizar espiritualmente el nuevo Hospital de Licantén, en una instancia que reunió tradición ancestral y salud pública, reforzando el carácter intercultural del futuro recinto asistencial.
La actividad congregó a representantes de comunidades provenientes de Licantén, Vichuquén y Llico, junto al Lonko Juan Ñancupil Railaf de Molina, integrantes del Parlamento Indígena del Maule, además de autoridades y funcionarios del Servicio de Salud Maule, del Ministerio de Obras Públicas, de la SEREMI de Salud y representantes de la empresa constructora DIGUA, muchos de quienes participaron por primera vez en una rogativa mapuche.
Conexión espiritual con el territorio
El Guillipün corresponde a una rogativa sagrada del Pueblo Mapuche orientada a restablecer el equilibrio entre las personas, la naturaleza y las fuerzas espirituales del territorio. Durante la ceremonia se buscó fortalecer la conexión entre el piuke (corazón), el püllü (espíritu) y el newen (fuerza vital), solicitando protección para el establecimiento de salud, bienestar para quienes trabajarán en él y fortaleza para los futuros pacientes.
Las lamngen y peñi iniciaron la ceremonia durante las primeras horas del día, respetando los ciclos naturales y reconociendo que el newen se manifiesta con mayor intensidad antes del mediodía, momento considerado propicio para el diálogo espiritual con las energías del territorio.
La Likankura: símbolo espiritual del hospital

Uno de los momentos centrales fue la instalación de una Likankura (piedra de cuarzo), considerada la primera piedra espiritual del hospital, símbolo de energía, firmeza y protección para el nuevo espacio de atención sanitaria.
El gesto adquiere especial significado considerando que Licantén, en mapudungun, significa “lugar alto con cuarzo”, reforzando el vínculo entre identidad territorial, cosmovisión mapuche y desarrollo de infraestructura pública.
Durante la rogativa también se ofrecieron elementos ceremoniales como lafkenko (agua del mar), newenko, dullinkofke, kako, mürke, catuto y semillas, representando vida, abundancia y continuidad bajo el principio del Itrofil Mognen, entendido como la diversidad de la vida en armonía.
Compromiso con la pertinencia cultural
La directora del Servicio de Salud Maule destacó el significado de la actividad, señalando. “Esta ceremonia representa mucho más que un acto simbólico. Es el reconocimiento de que la salud no solo se construye desde la infraestructura y la tecnología, sino también desde la identidad, la espiritualidad y el respeto por los pueblos originarios. El nuevo Hospital de Licantén nace con un sello intercultural que fortalece una atención más humana e integral.”
Por su parte, la facilitadora intercultural del Servicio de Salud Maule, Rayen Cariman Davis, valoró el encuentro entre saberes, indicando. “El Guillipün permite armonizar el espacio antes de su funcionamiento pleno. Aquí se pidió protección para quienes trabajarán en el hospital y para cada persona que llegará buscando alivio, consagrando un lugar donde la medicina occidental y la espiritualidad mapuche dialogan desde el respeto.”
Un hospital con identidad territorial
La ceremonia no solo bendijo una obra en construcción, sino que consagró simbólicamente un espacio de sanación intercultural, proyectando al nuevo Hospital de Licantén como un recinto que integrará pertinencia cultural, enfoque comunitario y respeto por los saberes ancestrales presentes en el territorio.
Este hito refleja el compromiso institucional por avanzar hacia una salud pública más inclusiva, dialogante y conectada con la identidad cultural de la provincia costera.

