El encarecimiento del petróleo, impulsado por tensiones en Medio Oriente, ha generado incrementos en al menos 85 países, con efectos que ya se reflejan en América Latina y el mercado local.
SANTIAGO, CHILE – Un alza sostenida en los precios de los combustibles se ha registrado a nivel global durante las últimas semanas, afectando a al menos 85 países, incluido Chile, en un contexto marcado por el conflicto en Medio Oriente y el encarecimiento del petróleo a nivel internacional.
El fenómeno, según datos de Global Petrol Prices, se produce tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, generando un impacto transversal en los mercados energéticos. Aunque la magnitud varía entre países, la tendencia es común: los combustibles han aumentado de forma generalizada.
Entre los incrementos más significativos se encuentran Nigeria (39,5%), Laos (32,9%), Vietnam y Australia (31,8%), Filipinas (28,8%) y Perú (27,8%). En varios de estos mercados, además, se proyectan nuevas alzas durante abril, debido a que los ajustes se aplican con desfase.
En América Latina, el escenario también ha llevado a decisiones fiscales relevantes. En Colombia, el presidente Gustavo Petro confirmó el fin de los subsidios a la gasolina, señalando que “no vamos a pagar más subsidio a la gasolina porque quiebra al Estado”, en referencia al impacto en las finanzas públicas.
Un panorama distinto se observa en Panamá, donde no existen subsidios directos, por lo que los precios se ajustan de manera inmediata al mercado internacional. Esto ha llevado a que el valor del galón de gasolina de 95 octanos alcance los US$ 4,31, mientras que el diésel llegó a US$ 4,57. Según reportes locales, llenar un tanque pasó de costar cerca de US$ 35 a más de US$ 50.
En contraste, algunos países han optado por medidas de apoyo focalizado. En Nueva Zelanda, el gobierno anunció un subsidio directo para 150.000 familias, con pagos semanales para enfrentar el alza. En Japón, en tanto, se liberaron reservas estratégicas de petróleo para contener el impacto interno.
En Europa, el incremento también ha sido significativo. En España, el diésel subió cerca de 35% y la gasolina más de 20%, aunque se aplicaron rebajas fiscales que permitieron una reducción inicial de entre 8% y 10%. En Alemania, los precios aumentaron alrededor de 14%, superando los 2 euros por litro.
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina aumentó 20%, pasando de 2,94 a 3,58 dólares por galón, mientras que en estados como California ya supera los 5 dólares, el nivel más alto en más de dos años. Pese a medidas como la flexibilización de sanciones sobre petróleo en tránsito, el efecto ha sido limitado frente a la magnitud del alza global.
En Asia, China adoptó una medida excepcional al establecer precios máximos internos para la gasolina y el diésel, con el objetivo de contener el impacto del aumento internacional del crudo. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) informó que el ajuste será parcial, con incrementos de 1.160 yuanes por tonelada para la gasolina y 1.115 yuanes para el diésel, aproximadamente la mitad de lo que habría correspondido bajo el sistema habitual.
La autoridad china explicó que la medida busca “mitigar el impacto de la subida anormal de los precios internacionales del petróleo”, “reducir la carga sobre los consumidores” y “garantizar la estabilidad económica y social”.
El alza del crudo, que en algunos momentos ha superado los 100 dólares por barril, se vincula directamente con la escalada del conflicto en torno al estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras estratégicas. En este contexto, se desconoce la evolución futura de los precios, aunque el escenario actual anticipa nuevas presiones sobre los combustibles a nivel global.

