Ataques aéreos, combates fronterizos y operaciones de represalia marcan el incidente más grave entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder.
KABUL, AFGANISTÁN – El Gobierno de Pakistán confirmó durante la madrugada de este viernes el bombardeo de Kabul, capital afgana, además de operaciones militares en Paktia y Kandahar, declarando oficialmente una “guerra abierta” contra Afganistán en medio de una escalada que eleva al máximo la tensión regional.
Según informó el portavoz del primer ministro pakistaní para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, los ataques alcanzaron “objetivos militares”, mientras que el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los bombardeos asegurando que no se registraron víctimas fatales.
De acuerdo con autoridades pakistaníes, la ofensiva aérea dejó 133 combatientes talibanes muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción de 27 puestos militares afganos y la captura de nueve posiciones en zonas fronterizas.
Combates y represalias militares
El gobierno talibán afirmó haber ejecutado operaciones de retaliación contra posiciones pakistaníes en Kandahar y Helmand, señalando además la muerte de 55 soldados pakistaníes y la captura de bases militares a lo largo de la denominada Línea Durand, frontera histórica entre ambos países.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró públicamente. “Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora estamos en una guerra abierta”, acusando al régimen afgano de permitir la operación de grupos insurgentes en su territorio.
Los enfrentamientos se producen tras una serie de bombardeos ejecutados la semana pasada por Pakistán, que dejaron al menos 17 personas fallecidas, acción que Kabul denunció como ataques contra civiles, mientras Islamabad aseguró que estaban dirigidos contra insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP).
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Al tiempo que Pakistán declara la guerra abierta a Los Talibanes de Afganistán, financiados por Israel y Estados Unidos, filtran que el Ayatolá Jamaneí se está preparando para un ataque a Tel Aviv mayor aún y más letal que la Guerra de los 7 Días..
– pic.twitter.com/VoaPoZNPC7— Alex Monday (@AMBcancun) February 27, 2026
Ruptura del acuerdo de seguridad
La actual crisis militar pone fin al acuerdo de seguridad firmado en Doha en octubre de 2025, mediante el cual Afganistán se comprometía a neutralizar grupos armados que operaran desde su territorio a cambio del cese de bombardeos pakistaníes.
El conflicto gira en torno al TTP, organización insurgente responsable del aumento de ataques armados dentro de Pakistán, cuya violencia habría crecido cerca de un 70 % desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, según Islamabad.
La negativa del gobierno afgano a actuar contra este grupo llevó a Pakistán a ejecutar ataques preventivos transfronterizos, considerados por Kabul una violación directa de su soberanía.
Tensión regional y riesgo estratégico
Analistas internacionales advierten que la situación transforma la frontera afgano-pakistaní en un foco de alta inestabilidad, considerando que Pakistán es una potencia nuclear, mientras Afganistán mantiene armamento militar abandonado por Estados Unidos tras su retirada en 2021.
A la crisis militar se suma la expulsión acelerada de más de un millón de refugiados afganos desde Pakistán, medida que incrementó la tensión social y política entre ambos gobiernos.
Cinco años después del retorno de los talibanes al poder —y tras haber sido Islamabad uno de sus primeros apoyos internacionales—, la relación entre ambos países evolucionó desde una cooperación estratégica hacia un conflicto armado directo, cuya evolución continúa en desarrollo.

