En el marco del Día del Reanimador, el Servicio de Salud Maule relevó la labor de estos profesionales que llevan atención avanzada al lugar de la emergencia, los 365 días del año.
REGIÓN DEL MAULE – En una urgencia vital, los minutos iniciales pueden definir el desenlace. En ese tramo crítico, los reanimadores del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) cumplen un rol decisivo en la Región del Maule, al entregar atención prehospitalaria avanzada y actuar como el primer eslabón clínico en la cadena de sobrevida, muchas veces antes de que el paciente ingrese a un centro asistencial.
El SAMU es el dispositivo del sistema público de salud encargado de responder de manera oportuna, gratuita y especializada ante emergencias médicas que ponen en riesgo la vida, 24/7 durante todo el año. Su operación se articula a través del Centro Regulador, que recibe las llamadas al 131, donde un equipo médico evalúa la gravedad del caso y coordina el despacho de los recursos necesarios.
En ese engranaje, la presencia de reanimadores en las ambulancias permite iniciar intervenciones clínicas esenciales directamente en el lugar del evento, estabilizando al paciente y asegurando un traslado con manejo crítico. “Las ambulancias SAMU, con sus reanimadores, funcionan como una verdadera UCI móvil. Nuestro trabajo es el primer eslabón clínico en la cadena de sobrevida, ya que iniciamos maniobras de soporte vital, estabilización y manejo crítico del paciente antes de su traslado”, explicó Carmen Andrea Viedma Gajardo, coordinadora del Centro Regulador SAMU Maule.
Emergencias vitales en todo el territorio
Los equipos SAMU en la región enfrentan de forma permanente situaciones de alta complejidad, entre ellas:
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Paros cardiorrespiratorios
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Accidentes de tránsito
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Politraumatismos
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Emergencias respiratorias graves
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Accidentes cerebrovasculares
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Infartos agudos al miocardio
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Convulsiones
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Shock
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Urgencias pediátricas
La atención se despliega en comunas urbanas y rurales, con escenarios exigentes por distancia, clima o limitaciones operativas. “Esto exige una alta capacidad de adaptación, toma de decisiones rápidas y un elevado nivel de coordinación, tanto con el Centro Regulador como con los equipos hospitalarios y de primera respuesta de nuestra red asistencial”, agregó Viedma.
Minutos que cambian el pronóstico
Desde el SAMU remarcaron que procedimientos efectuados en terreno —como una desfibrilación oportuna, el manejo de la vía aérea o una reanimación eficaz— pueden impactar directamente en la sobrevida y en la magnitud de posibles secuelas. “Los primeros minutos son cruciales. Una intervención adecuada en el lugar de la emergencia puede significar que una persona sobreviva o quede con menos secuelas”, enfatizó la coordinadora.
En paralelo, se reforzó el llamado a utilizar de manera responsable el 131, reservándolo solo para emergencias reales, a fin de mantener los recursos disponibles para quienes los requieran con urgencia. “El uso responsable del sistema permite que los recursos estén disponibles para quienes verdaderamente los necesitan. Además, es fundamental confiar en el SAMU: detrás de cada llamada y de cada ambulancia hay equipos entrenados, comprometidos y coordinados para entregar la mejor atención posible, incluso en los escenarios más adversos”, sostuvo.
Reconocimiento en el Día del Reanimador
En el marco del Día del Reanimador (7 de enero), el Servicio de Salud Maule destacó el compromiso, la vocación y el profesionalismo de quienes desempeñan esta función, valorando su aporte permanente a la red asistencial y a la protección de la vida en los momentos más críticos. “Nuestro trabajo se ejerce con profesionalismo, incluso cuando las condiciones son difíciles y la presión es alta. Nos motiva saber que nuestra intervención importa y que cada turno es una oportunidad para marcar una diferencia real en la vida de alguien. Nos mueve el sentido de propósito, el orgullo de pertenecer al SAMU y la convicción de que el servicio público, cuando se ejerce con compromiso, salva vidas y fortalece la confianza de la comunidad”, concluyó Viedma.

