Julio 05, 2020

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Municipio de Vichuquén logra casa nueva para familia de Infiernillo

La pesadilla comenzó el 27/F de 2010, y se prolongó después que la que recibieron por la reconstrucción, no se podía evitar que se lloviera completa.

VICHUQUÉN. No sería extraño escuchar que “cuando llega una mala, parece que llegan todas juntas” y muchas veces, lo único que queda, es darle la razón a esa sentencia popular. O si no, es cosa de preguntarle a la señora, Esilda Villalobos, vecina del sector Infiernillo, en el litoral de la comuna de Vichuquén.

Ella y su familia, por muchos años en el lugar, habitaban en una modesta morada, que, al menos le daba abrigo y refugio en los lluviosos y fríos días de invierno, así como le protegía del ardiente sol y entregaba fresca brisa con las corrientes que se formaban, al abrir puertas y ventanas, para rechazar las tórridas temperaturas del verano. Una casita humilde, pero su casa, su hogar. Pero de pronto, solo en un par de minutos le cambio la vida como a miles de chilenos.

El calendario registraba el día 27 de febrero de 2010 y el reloj las 03:34:08 horas. Luego de escapar y ponerse a resguardo subiendo el cerro, vieron desde allí, como la luz de la luna permitía que sus ojos registraran cuando las olas se alzaban, como mandíbulas de plata para devorar la playa y todo lo que estuviera a su paso y luego, lánguidamente retornar a su lecho como si nada pasara.

Aquella larga noche fue muy difícil. El mar no llegó hasta la habitación, pero prácticamente quedó inhabitable con los 8.8 grados que se registraron.

Doña Esilda, mujer de trabajo, empeñosa, luchadora, que prácticamente no conoce el domingo ni los festivos, trabaja todos los días, porque para ella todos los días, su familia esta primero. Y eso que venía haciendo desde hace muchos años le era reconocido por todos, tanto así, que fue una de las primeras en recibir una casita nueva por el Plan de Reconstrucción después del terremoto.

Toda la felicidad que le significó ver cómo, poco a poco, levantaban su nuevo hogar, una vez que la habitó junto a su familia, llegaron las desilusiones. Con las primeras lluvias aparecieron las goteras, que en la medida que avanzaba el invierno, se fueron multiplicando. Se le inundaba una pieza, por una falla en la construcción y otra serie de detalles que se van descubriendo solo con el tiempo.

El primer año pasó, total, “peor es la nada”, el segundo, “se intentó arreglar algo antes de dar cuenta a las autoridades, pero, que nos van a creer, si la casa es nueva, sería ser mal agradecidos”, pero en realidad, para resolver el problema se requería “cirugía mayor”.

Con muy pocas esperanzas, la señora Esilda, pensando en que “no hay peor diligencia que la que no se hace” le contó, al alcalde, el problema que todos los años le generaba su casa en invierno, especialmente en los días de lluvia.

Y, a quien se lo dijo, al alcalde Roberto Rivera Pino, que, junto con el Director de Obras, Eduardo González, verificaron los comentarios de doña Esilda, apuntaron lo que debían apuntar y otras cositas perfectamente mejorables, porque estaban seguros que, en limpio, algo sacarían, lo peor que podía pasar era que no aceptaran todo lo que proponían. Entonces, comenzaron a hacer averiguaciones y tramites en el Ministerio de Vivienda, reuniones por aquí, llamados telefónicos por allá y el resultado de todos eso, los dos se lo fueron a comunicar personalmente  

“Estamos trayendo una linda noticia a esta casa que hemos venido a visitar, la que se reconstruyó después del terremoto. Quedó en una calidad y condición poco adecuada y hoy hemos logrado, junto al Ministerio de Vivienda, la aprobación de un subsidio, que nos permitirá construir una nueva casa para esta familia que lleva tantos años esperando una solución definitiva y una vida digna, materia por la cual estoy muy contento”, le señaló el alcalde de Vichuquén.

La señora Esilda no fue capaz de contener sus lagrimas y entre sollozos le respondió: “me trae la mejor y más linda noticia… de que me tiene solucionado el problema de mi casa… Eso yo se lo voy agradecer siempre”.

Luego con más calma Esilda expresaba, aun sorprendida: “que esperaba que esta noticia fuera que no se podría solucionar”. Pero la sorpresa fue mayor al ser informada que el gran problema que tenía, ya estaba aprobado y solucionado

La vivienda contó su propietaria, desde un principio presentó problemas evidentes para poder llevar una vida digna, donde las goteras y las inundaciones eran situaciones que tuvo que aguantar por tantos años.

La gestión municipal, permitió que hoy exista un subsidio aprobado para construir una nueva casa y entregar así una solución definitiva para esta familia de Infiernillo, en la costa de Vichuquén.