La medida, impulsada por la administración de Donald Trump, establece sobretasas de hasta un 12,5% sobre las importaciones de cerca de 60 economías. Chile cuestionó la decisión y aseguró que cumple con los estándares internacionales en materia laboral.
INTERNACIONAL – Estados Unidos comenzó a aplicar este viernes 24 de julio una nueva ronda de aranceles a las importaciones provenientes de cerca de 60 países, entre ellos Chile, como parte de la nueva estrategia comercial impulsada por el presidente Donald Trump.
Las sobretasas, que parten en un 10% y alcanzan hasta un 12,5%, fueron anunciadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y, según la autoridad estadounidense, responden a investigaciones relacionadas con la implementación de medidas para prevenir la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
En el caso de Chile, se aplicará un arancel del 12,5%, aunque algunos productos, como el cobre, quedaron excluidos de la medida.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que la decisión busca fortalecer los controles internacionales frente al trabajo forzoso.
«Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo», señaló mediante un comunicado.
Gobierno de Chile rechaza la decisión
Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), el Gobierno manifestó su desacuerdo con la medida, argumentando que Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral y cumple plenamente con los compromisos internacionales en esta materia.
La subsecretaria Paula Estévez afirmó que la resolución estadounidense no refleja los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos entregados por el país durante el proceso de investigación.
«Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y erradicación del trabajo forzoso, respaldado por el cumplimiento de los convenios internacionales suscritos por el país en esta materia», indicó.
La autoridad agregó que la resolución no sostiene que Chile exporte bienes producidos con trabajo forzoso, ni identifica productos nacionales bajo esa condición, señalando que la decisión responde a diferencias en la evaluación de los mecanismos regulatorios utilizados por ambos países.
Asimismo, enfatizó que la medida no está dirigida exclusivamente contra Chile, sino que forma parte de una política comercial de alcance general que afecta a 60 economías, responsables del 99,4% de las importaciones estadounidenses.
Aranceles diferenciados
La nueva política comercial establece un arancel del 10% para países como Argentina, Canadá, México, Ecuador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, Reino Unido y Bangladesh, entre otros, mientras que el 12,5% se aplicará a Chile y a otras economías que, según la evaluación del USTR, no cumplen completamente con los criterios establecidos por Estados Unidos.
También se contemplan tasas de entre 10% y 12,5% para determinados productos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza, dependiendo del tipo de mercancía.
La autoridad estadounidense informó además que quedarán exentos algunos productos considerados estratégicos, entre ellos materias primas cuya aplicación de aranceles podría afectar el abastecimiento interno o generar impactos relevantes sobre la economía estadounidense.
Nueva etapa de la política comercial de Trump
La decisión marca un nuevo capítulo en la política comercial del presidente Donald Trump, luego de que los tribunales estadounidenses limitaran anteriormente la aplicación de aranceles generales al considerar que el Ejecutivo no podía imponerlos sin autorización del Congreso.
Tras esos fallos, la administración estadounidense reformuló su estrategia y fundamentó las nuevas tarifas en investigaciones desarrolladas por la Oficina del Representante Comercial (USTR).
En paralelo, Chile participó en las instancias de consulta convocadas por la autoridad estadounidense, destacando la vigencia del Tratado de Libre Comercio entre ambos países, en funcionamiento desde 2004, así como el carácter estratégico de las exportaciones chilenas hacia el mercado norteamericano, especialmente en productos donde Estados Unidos presenta escasa o nula producción local.
Analistas sostienen que esta nueva ronda de aranceles forma parte del enfoque proteccionista impulsado por Trump, orientado a fortalecer la industria estadounidense, aumentar la recaudación fiscal y redefinir las condiciones del comercio internacional con sus principales socios.






