El siniestro deja 146 fallecidos y más de 70 heridos, convirtiéndose en el incendio más mortal registrado en la ciudad desde 1948.
HONG KONG, CHINA – Cinco días después del incendio que arrasó el complejo residencial Wang Fuk Court, las autoridades de Hong Kong confirmaron un balance estremecedor: 146 personas fallecidas, 79 heridas y más de medio centenar de víctimas aún sin identificar, configurando la peor tragedia telúrica en la región administrativa especial en varias décadas. El fuego, declarado la tarde del miércoles 26 de noviembre, alcanzó rápidamente el nivel 5 —la alarma máxima— y envolvió siete de las ocho torres del conjunto habitacional.
El operativo de búsqueda continúa activo, pese a que cuatro de los siete bloques afectados fueron revisados en su totalidad. Equipos especializados han encontrado cuerpos en viviendas, escaleras, pasillos y azoteas, en medio de condiciones extremadamente adversas. La ausencia de luz obligó a los rescatistas a trabajar con linternas y equipos frontales pese a la luz natural.
La jefa de la unidad investigadora de víctimas, superintendente Karen Tsang, confirmó que durante este domingo se recuperaron otros 30 cuerpos, anticipando que la cifra “continuará aumentando” durante las próximas horas.
Un duelo que conmueve a Hong Kong
Este domingo comenzó oficialmente el periodo de tres días de luto, con banderas de China y la Región Administrativa Especial izadas a media asta. El jefe ejecutivo, John Lee, encabezó un minuto de silencio en la sede del Gobierno, acompañado por autoridades locales. Miles de ciudadanos se han congregado en altares improvisados para depositar flores blancas, encender velas y dejar mensajes de despedida.
El Departamento de Asuntos Internos habilitó puntos de condolencias en los 18 distritos, mientras la ciudad canceló todas las actividades públicas financiadas con fondos estatales.
En el ámbito internacional, el rey Carlos III envió un mensaje de condolencias expresando profundo pesar por la tragedia y reconociendo “el extraordinario coraje de los servicios de emergencia”.
Críticas a la supervisión y primeros arrestos
Las primeras indagatorias han encendido fuertes cuestionamientos sobre la supervisión de las obras de renovación que se realizaban en el complejo. La directora ejecutiva de la Asociación por los Derechos de las Víctimas de Accidentes Laborales, Fay Siu Sin-man, confirmó que andamios de bambú y materiales inflamables ubicados en las plantas inferiores aceleraron la propagación del fuego.
Documentos revisados por la prensa local revelan que los residentes habían denunciado riesgos desde 2024, pero el Departamento de Trabajo calificó en ese momento el peligro como “relativamente bajo”.
La policía detuvo a 11 personas, entre ellas directores y un consultor de ingeniería de Prestige Construction, empresa a cargo de los trabajos. Se les investiga por homicidio por negligencia grave, uso de materiales inflamables y eventual corrupción.
El Departamento de Edificios suspendió todos los proyectos de Prestige en la ciudad y paralizó de forma urgente otros dos.
Dolor y sobrevivencia en medio del caos
Entre los relatos más conmovedores está el de la trabajadora filipina Rhodora Alcaraz, de 28 años, quien permaneció atrapada por horas sosteniendo al bebé de su empleador envuelto en una manta húmeda para evitar la inhalación de humo.
La magnitud del desastre obligó a cientos de familias a revisar fotografías tomadas por los equipos de emergencia para intentar identificar a sus seres queridos. A las 16:00 horas locales, 54 cuerpos seguían sin identificar y cerca de un centenar de denuncias permanecían pendientes por falta de información.
El incendio afectó a un complejo donde residían más de 4.800 personas, incluyendo adultos mayores, familias con niños y trabajadoras migrantes. Indonesia confirmó siete ciudadanos fallecidos, mientras Filipinas reportó una víctima en estado crítico y decenas de personas aún desaparecidas.
Ayuda para los damnificados
Vecinos, sindicatos, iglesias y organizaciones comunitarias han recaudado millones de dólares hongkoneses para distribuir alimentos, ropa y suministros básicos. En tanto, el Gobierno local anunció un fondo inicial de 800 millones de dólares hongkoneses para apoyar a sobrevivientes y personas que perdieron sus hogares.
La policía no descarta encontrar más cuerpos en las próximas semanas, dado el estado crítico de las estructuras. Hasta ahora, los rescatistas han recuperado 128 cuerpos, de los cuales 44 permanecen sin identificar.
La ciudad continúa envuelta en un ambiente de luto, consternación y exigencia pública, mientras las autoridades buscan esclarecer cómo un complejo residencial en renovación terminó convertido en una trampa mortal.

