María Paz Oyarzún planteó que el retroceso registrado por Chile en lectura y matemáticas vuelve a poner sobre la mesa los desafíos del sistema educativo y destacó la educación parvularia como una oportunidad para fortalecer tempranamente las habilidades que acompañarán a niños y niñas durante su trayectoria escolar.
CHILE – Los resultados obtenidos por estudiantes chilenos en la medición PISA 2025 abrieron nuevamente el debate sobre los desafíos educativos del país. Frente a este escenario, María Paz Oyarzún M., directora ejecutiva de Fundación Integra, puso el énfasis en la primera infancia y en las oportunidades de aprendizaje que se generan durante los primeros años de vida.
La medición, cuyos resultados fueron publicados esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evalúa los conocimientos y habilidades de estudiantes de 15 años. En esta última edición participaron más de 760 mil estudiantes de 91 países y economías, mientras que en Chile fueron evaluados 6.574 alumnos pertenecientes a 222 establecimientos educacionales.
En el caso chileno, los resultados de 2025 fueron inferiores a los registrados en 2022 en matemáticas y lectura, mientras que en ciencias se mantuvieron aproximadamente estables. El país también se ubicó bajo el promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas.
Ante estos resultados, María Paz Oyarzún sostuvo que las cifras obligan a observar las acciones que se están desarrollando en materia educativa y los ámbitos que requieren ser fortalecidos.
“Los resultados alcanzados por Chile en la medición PISA 2025 que evidenciaron el retroceso de nuestros niños y niñas en lectura y matemáticas, vuelven a poner sobre la mesa la urgencia de revisar qué estamos haciendo y qué debemos mejorar como país”, señaló la directora ejecutiva de Fundación Integra en una carta al director.
EL FOCO EN LOS PRIMEROS AÑOS
Aunque PISA mide directamente a estudiantes de 15 años y no evalúa la educación parvularia, Oyarzún planteó que los resultados permiten abrir una reflexión sobre la trayectoria educativa y la importancia de potenciar las oportunidades de aprendizaje desde etapas tempranas.
En su análisis, la directora ejecutiva de Fundación Integra destacó que la primera infancia constituye un período especialmente relevante para el desarrollo y aprendizaje, donde el juego, la exploración y las relaciones con el entorno contribuyen a la adquisición progresiva de diferentes habilidades.
“La educación parvularia nos ofrece una oportunidad irrepetible para comenzar a revertir esa brecha. La neurociencia ha estudiado y demostrado que, en su primera infancia, los niños y niñas cuentan con una ventana única en la que su desarrollo cerebral y físico se pone a disposición del aprendizaje y se potencia a través del juego”, expresó.
La directora agregó que es durante esta etapa cuando los niños exploran su entorno, aprenden a relacionarse y comienzan a desarrollar habilidades que posteriormente intervienen en aprendizajes escolares como la lectura y las matemáticas.
CHILE BAJO EL PROMEDIO OCDE
Los datos oficiales permiten dimensionar parte del desafío. En matemáticas, un 41% de los estudiantes chilenos alcanzó al menos el nivel 2 de competencia, considerado por PISA como un nivel básico de desempeño, frente al 65% promedio de la OCDE.
En lectura, la proporción llegó al 62% en Chile, frente al 69% de la OCDE, mientras que en ciencias alcanzó un 63%, comparado con el 74% registrado en promedio entre los países de la organización.
Los resultados chilenos se producen además en un escenario internacional marcado por dificultades en los aprendizajes. La OCDE informó que el rendimiento promedio en lectura y matemáticas continuó disminuyendo entre sus países miembros, alcanzando sus niveles históricos más bajos.
En este contexto, Oyarzún llamó a aprovechar lo que definió como los “mil días milagrosos” de la primera infancia, vinculando las experiencias educativas tempranas no solamente con futuros resultados académicos, sino con el desarrollo integral de las personas.
“Cada minuto de estímulo que un niño o niña tiene en una sala cuna y jardín infantil, mostrará sus reales efectos no solo en mediciones como PISA, sino que en el desarrollo integral de Chile y sus habitantes”, concluyó María Paz Oyarzún.






