ecinos de las villas Nueva Galilea y Santa María del Boldo participaron del proyecto piloto “Curicó Recicla Orgánico”, iniciativa que entregó composteras, capacitación y acompañamiento técnico para disminuir los desechos enviados al relleno sanitario y transformarlos en compost.
CURICÓ, REGIÓN DEL MAULE – Tras un año de capacitación y acompañamiento técnico, 80 familias de las villas Nueva Galilea y Santa María del Boldo finalizaron su participación en el proyecto “Curicó Recicla Orgánico”, iniciativa desarrollada por la Municipalidad de Curicó para fomentar el compostaje domiciliario y reducir la cantidad de residuos orgánicos que terminan en el relleno sanitario.
El programa fue ejecutado a través de la Dirección de Gestión Ambiental y Territorio (DIGAM) y financiado mediante el Fondo para el Reciclaje 2025 del Ministerio del Medio Ambiente, convirtiéndose, según el municipio, en la primera experiencia de estas características desarrollada en la comuna para abordar específicamente el reciclaje de materia orgánica.
El proyecto contempló una inversión de $14 millones y permitió entregar 80 kits de compostaje, distribuidos entre 40 familias de villa Nueva Galilea y otras 40 de villa Santa María del Boldo.
Además del equipamiento, los participantes recibieron educación ambiental, capacitaciones y seguimiento en terreno, proceso que permitió aprender a separar y aprovechar los residuos orgánicos generados en sus hogares y transformarlos en compost para utilizarlo posteriormente en jardines y distintos cultivos.
La iniciativa consideró también la participación de recicladores de base en las labores de evaluación y seguimiento, junto con la asesoría técnica de profesionales de la DIGAM de la Municipalidad de Curicó.
Residuos orgánicos como desafío ambiental
Uno de los antecedentes considerados para impulsar el programa fue que alrededor del 60% de los residuos domiciliarios corresponde a materia orgánica, de acuerdo con la información entregada en el marco del proyecto. De esta forma, el compostaje permite aprovechar parte de esos desechos directamente en los hogares y disminuir el volumen que debe ser transportado para su disposición final.
El alcalde subrogante y administrador municipal, Marcelo Fernández Vilos, valoró especialmente la participación de las familias en esta primera experiencia.
“Hay vecinas y vecinos que han creído, confiado en el trabajo conjunto del municipio, con la DIGAM y la Seremi del Medio Ambiente, para lograr un proyecto piloto en Curicó, como es Curicó Recicla Orgánicos”, señaló.
Fernández agregó que la participación comunitaria resulta fundamental para extender este tipo de prácticas. “Sin los vecinos esto no resulta. […] Unidos para que nuestros vecinos trabajen en conjunto y les demuestren a los demás que es posible hacerlo, que es posible cuidar el medio ambiente”, enfatizó.
Familias completaron un año de trabajo

La ceremonia de cierre contó con la participación del seremi del Medio Ambiente, Felipe Massardo; el alcalde subrogante Marcelo Fernández; la alcaldesa protocolar Constanza Pinto; la diputada Priscila Castillo; la directora de DIGAM, Carolina Marín, además de vecinos y representantes de ambas comunidades.
También participaron las presidentas de las organizaciones vecinales, María Alejandra Castillo, de Santa María del Boldo, y Paulina Castro, de Nueva Galilea.
El seremi del Medio Ambiente, Felipe Massardo, destacó los resultados observados después de más de un año de implementación.
“Las 80 familias que accedieron a composteras en este programa junto con la DIGAM de la Municipalidad de Curicó nos demuestran que el cambio parte en casa, que todos podemos tomar una decisión consciente para que el planeta sea mejor”, afirmó.
La autoridad regional agregó que el proceso permitió observar cambios tanto en el aprovechamiento del compost para las plantas y jardines de las familias como en la cantidad de residuos enviados al relleno sanitario.
Con el término de esta primera experiencia, el municipio destacó que el programa permitió incorporar una nueva línea de gestión ambiental a nivel domiciliario, combinando equipamiento, educación, seguimiento técnico y participación comunitaria para avanzar en la reducción y valorización de los residuos orgánicos.






